Cuando ya no esté más, entraremos a la casa del vecino. Aquel sólido bastion contra la nada. Cuando la fiesta termine nos daremos cuenta del frágil escenario, de lo vacío de la escenografía que no era más que eso. Que lo que la volvía fuerte confortable, cálida, deseable era la persona que habitaba ese lugar, entenderemos de una forma profunda que la persona era el hogar, el fuego, la hospitalidad, la fiesta antes del silencio eterno. Encontraremos que el fuego es fuego, que las paredes se descascaran más temprano que tarde. nos daremos cuenta de la soledad instrinseca de la existencia misma y al mismo tiempo de lo especial qué fueron esos momentos al rededor del fuego, del fuego literal y los fuegos simbólicos de los rituales del hombre. veo una casa de paredes frágiles... Todo se veía tan grande tan abundante, y lo olores que poblaron el lugar, olor a calidad olor de lo que nos era lejano esquivo. Cuánto quise esos olores en mi casa y no el olor a cigarrillo. Cuando quise ese pasto verde y cortado semanalmente cuánto ignoraba de lo que hay detrás. Imaginé que un padre que podía proteger que era un dios en ese universo. Ahora está y de este lado y no había nada. Solo una caja con precisas imágenes que mostraba y escondia. Una caja de un producto que se pretendía maravilloso pero que detrás de eso era sin más una persona precaria haciendo lo que podía. Y lo único que podía era cortar ese cesped, limpiar y perfumar ese lugar, como si eso tuviese sentido, como si los días no fueran a tener un último día o quizás por eso es que hacía lo que hacía. Está vida no es más que un suspiro entre la nada y la nada.
martes, 20 de enero de 2026
Lucidez terminal
Vivir para morir...
Vivir para llegar a ese último instante, como se llega a ese último pedazo de chocolate que definirá si el chocolate entero valió la pena o será la decepción. Cuál es la medida de la plenitud? Calcular la última porción, adaptar toda una vida , oh error germinal de una vida de espera de resignación de olvido.
Disyuntiva sutil, cotidiana engañosa.
Que revelará su verdadera intención su gran engaño, su verdadera cara en el instante final. Por qué no tomar la vida desde cualquier arista, desde ángulos imposibles. No caer en el engaño de las sociedades. En la domesticación del alma y del pensamiento. Cómo hago para sostener este instante efímero de claridad? Cómo hago para no dormir de nuevo y volver a la fila que va a al final como si no se pudiera elegir quien quiero ser, que quiero hacer y comerme crudo todo obstaculo hacia mis sueños?
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