lunes, 22 de diciembre de 2025

Ante aevum


Alguna vez fuiste una semilla de naranja quizás, o una naranja, ¿por qué no?, y viento y estrellas. Quizás una lágrima derramada en algún país que ya no existe, quizás un trozo de material que no se usó para la Torre Eiffel; te las arreglaste para ser tanto.

​¿Por qué lugares del mundo habrán vagado tus partes? Un día me creciste y me gustó verte creciendo de mí mucho antes de nacer, como un idea y un deseo irrefrenable de esos que uno nunca se arrepiente ni se avergüenza.

​Sé que ya no estoy solo, sé que hay alguien como yo en el mundo: un brote lleno de vida, de la mía y la suma de tantas otras, que se llama ahora Eva. Te amé desde antes que existieras, pues te amé desde que yo era una estrella y vos otra.